Ene 14, 2026

Compresores de Pistón exentos de aceite en entornos sanitarios

En entornos sanitarios como hospitales, laboratorios o industria farmacéutica, hay muchos procesos en los que se requiere para los procesos un aire comprimido seco y limpio, y se añade el requisito de, además de garantizar una calidad de aire determinada, se debe eliminar el riesgo de contaminaciones críticas.

¿Por qué es vital el aire comprimido de alta calidad?

El aire comprimido se obtiene con aire el aire de la atmosfera, y siempre tiene impurezas tales como partículas sólidas, agua, aceite, microorganismos o aerosoles que, si no se eliminan, comprometerán tanto los equipos como los procesos, e incluso la salud de las personas.

En clínicas y laboratorios dentales, donde el aire comprimido hace trabajar herramientas que entran en contacto directo con heridas abiertas y tejidos delicados, la presencia de humedad, aceite o partículas acorta la vida útil de los instrumentos y, más grave aún, puede generar infecciones o contaminar procedimientos clínicos.

Por otro lado, en la industria farmacéutica, este aire forma parte de los procesos de fabricación. La más mínima contaminación puede afectar la estabilidad química de un medicamento o invalidar lotes enteros de un producto, con su consecuente coste para la empresa.

Queda claro que el sistema de aire comprimido en este sector, no solo ha de ser el adecuado en cuanto a caudal y presión, sino que también debe entregar aire limpio, seco, e incluso estéril.

Marco regulatorio del aire comprimido

La calidad del aire comprimido está regulada y su incumplimiento puede desembocar en graves sanciones. Las normas principales son:

ISO 8573-1: Es la norma internacional más conocida para la pureza del aire comprimido. Define clases de calidad en función de la cantidad máxima permitida de partículas sólidas, humedad y aceite. Cuanto menor es la clase, mayor es la pureza del aire. Para entornos sanitarios especialmente sensibles, se busca frecuentemente ISO 8573-1 Clase 0, lo que representa el nivel más alto de exclusión de aceite y otras impurezas.

ISO 8573-7: Complementa a la anterior estableciendo parámetros para microorganismos (bacterias, virus y hongos) en el aire comprimido: un aspecto crítico en farmacéutica donde incluso trazas microscópicas pueden representar un riesgo.

Estas normas no solo marcan la calidad técnica del aire, sino que también son una pieza clave para cumplir con regulaciones sanitarias y de buenas prácticas de fabricación, dentro de las cuales se exige documentación y control constante de calidad.

¿Qué soluciones ofrece Compresores Josval?

En Compresores Josval, disponemos de tantas soluciones como aplicaciones distintas hay, y siempre estamos atentos a las posibles novedades en el mercado.

Hoy empezaremos por algo muy común: las pequeñas aplicaciones como sillones de odontólogos, máquinas pequeñas de encapsulamiento o cultivos de cualquier tipo.

Para estos pequeños caudales y usos discontinuos, hemos desarrollado la gama SAUBER 240, que son compresores de pistón exentos de aceite e insonorizados al máximo nivel (56dB), diseñados para soportar ritmos de trabajos altos, con un coste de mantenimiento muy bajo. Con motor monofásico y una potencia de 2,5CV, destaca por su depósito interior de 50 litros, y si la aplicación lo requiere, en la versión SAUBER 240D se incorpora refrigerador posterior, filtración de partículas y secador de membrana.

Para la gran industria farmacéutica o para usos continuos, disponemos de compresores exentos tipo “scroll”, que trataremos más adelante.

Y para mayores caudales, nuestra confianza sigue permaneciendo en compresores rotativos lubricados, incorporando aceite alimentario en muchas ocasiones y, por supuesto, con el tratamiento de aire correspondiente. ¿opinas que ya deberíamos lanzar una serie de compresores potentes exentos de aceite? o quizás coincides en que la robustez, fiabilidad, mejor rendimiento y mayor longevidad de los compresores lubricados sigue justificando esta solución y el riesgo está minimizado.